jueves, 11 de abril de 2019

Un balance a la tradición



Por: Ramón Torres
Irene y Lázaro amenizaron con patakíes
Eso de que “cuando se quiere, se puede” es mucho más que un refrán. Al menos así lo considera el colectivo de la Casa Editora Abril, cuya asamblea de balance de la Unión Nacional de Periodistas de Cuba (Upec) celebró este miércoles 10 de abril de una manera diferente.
Claro que se respetó la estructura de presentar a la dirigencia, el informe cotidiano y, como de costumbre, conceder la palabra a los miembros, pero tuvo un final poco común, pues el botón conclusivo estuvo amenizado por un dúo de oradores populares que elevó al cielo la actividad.
Pues sí; Irene Hernández y Lázaro López, ambos pertenecientes al proyecto Ceiboab, amenizaron el encuentro con un conjunto de patakíes (narraciones de la vida y avatares de los orichas) que hizo reflexionar al público.
Los cuentos, refranes y sentencias de origen yoruba atesoran toda una filosofía y sentido de la vida, y se han mantenido en Cuba sobre todo a través de la oralidad, aunque hoy día también se van transcribiendo aquellas mágicas leyendas para que no se pierdan dentro de las culturas con escritura.
En el África subsahariana la función del griot u orador popular resulta fundamental, toda vez que al preservar la Palabra contribuye a mantener la tradición comunitaria y la cohesión grupal.
El colectivo de la Editora Abril, dedicado a la redacción de revistas y libros para la juventud, se sintió muy agradecido de esta innovadora forma de concluir su balance ramal, pues de alguna manera ellos también son productores y transmisores de conocimiento, y encargados de hacer perdurar las tradiciones.
Este balance se efectuó el 10 de abril, cuando se conmemora un aniversario más de la primera constitución cubana en 1869, y cuando se procede a la aprobación de la nueva Carta Magna que regirá al país ajustándose a las actuales condiciones del proceso revolucionario.

martes, 9 de abril de 2019

A propósito del 9 de abril




Heriberto Feraudy Espino
Una historia todavía desconocida por muchos.
Tal vez esté equivocado, pero es la percepción que tengo hasta  ahora. Y es que si salgo a la calle y pregunto a alguien  ¿Cuándo comenzaron nuestras luchas por la independencia? la respuesta segura sería: En el 1868. Así ha sucedido a casi a todo lo largo de nuestra historia, salvo ligera excepciones. Y no es para menos.
En esa respuesta están involucrados historiadores, políticos, maestros, letrados y no letrados, libros y documentos oficiales, medios masivos de comunicación, organizaciones, instituciones. La lista sería larga. Y entonces yo me pregunto ¿y de las raíces qué? ¿Es qué la raíz no cuenta? ¿Es qué podría existir u árbol sin raíz? Sin la salvia que le da la vida?
 Dice un viejo proverbio africano que “El que se aparte de sus raíces, niega su existencia” y otro bastante conocido subraya  “Si queremos conocer adónde vamos debemos, ante todo, conocer de dónde venimos”.
No hay que estar muy  preparado, como decían en mi pueblo, para saber  que casi siempre que se habla de la Historia de Cuba todo comenzó con la guerra  de octubre del 68. Es como si todo lo anterior no interesara o importara.
Hoy cuando se conmemoran los 500 años de La Habana y el 150 de nuestras luchas por la independencia quiero referirme a cómo destacados intelectuales se han referido a uno de los más significativos episodio de nuestra historia: La Conspiración de Aponte y a su líder e inspirador Jose Antonio Aponte y Ulabarra.
A cerca de la Conspiración:
Eduardo Torres –Cuevas Presidente de la Academia de Historia de Cuba la califica como: La primera conspiración independentista y de trasformación social cubana.
Armando Entralgo: Primer movimiento a la par abolicionista e independentista de Cuba, casi al despertar el siglo XIX.
Walterio Carbonell: Conspiración que de haber triunfado nos hubiera ahorrado casi un siglo de colonialismo y de incultura,
Elías Entralgo: Lo más admirable de esta conspiración fue su poder aglutinante. Logró que cesaran las pugnas entre las varias sub-razas africanas, pugnas atizadas en la superficie por los contramayorales —seleccionados ex profeso para colocarlos al mando de la sub-raza opuesta— y en el fondo por el interés divisor de los amos. Confundió a los negros esclavos con los libres. Acercó los mulatos a los negros. Sacó de sus casillas a los chinos. Contó con los blancos como dirigidos y como dirigentes. Infiltró entusiasmo político y calidez de inquietud en las mujeres. Congregó a individuos de los más diversos oficios. Zapateros, caleseros, macheteros, carboneros, bagaseros, talabarteros, cargadores de cañas, bueyeros, carpinteros, campaneros… Lo trascendente de todo eso es que traspasa los límites de una insurrección anti-factoril para ampliarse con las dimensiones precursoras de la revolución patriótica y nacional.
Félix Julio Alfonso López: Un vasto movimiento de negros libres y esclavos por toda la Isla, cuyas ramificaciones llegaron hasta Remedios, Puerto Príncipe, Bayamo, Jiguaní, Holguín y Baracoa.
Felipe Pérez: En tanto conspiración, la organizada por Aponte resultó ser la más basta articulación popular revolucionaria de la primera mitad del siglo XIX. Y es genuino que hoy la subrayemos categorizándola como movimiento revolucionario, por su profunda articulación de masas, alrededor del eje de la abolición, los derechos de los libertos y la independencia.
Matt Chailds: El mayor legado de la rebelión de Aponte consiste en su habilidad para imaginar un mundo mejor y el coraje para tratar de materializar ese sueño sin importar los riesgos.
Ernesto Limia: Los hombres que inauguraron el martirologio de la independencia cubana en el siglo xix.
Matt Childs. Los campos de batalla de la rebelión de Aponte se extendieron de este a oeste por sobre los 800 kilómetros, lo que la convierte en una de las insurrecciones  de mayor extensión territorial en América.
Acerca de José Antonio Aponte:
José Martí: ¿Qué se sabía del negro conspirador Aponte, muerto en 1812, con ocho de sus compañeros? Vivía en la calle de Jesús Peregrino.
Juan Arnao. El primer cubano que soñó la bella inspiración  de rebelarse contra  la dominación española de un modo práctico.
Walterio Carbonell: El primer gran batallador por la nacionalidad sin esclavitud ni coloniaje.
Nicolás Guillén Con Aponte, se comenzó a fraguar la emancipación cubana.
Ernesto Limia: Precursor de la independencia nacional cubana. 
Felipe de J. Pérez Cruz: Aponte: Primer intelectual orgánico del movimiento revolucionario popular.
Gloria García. La figura de José Antonio Aponte emerge por su singularidad, pues es el único caso conocido en que un conspirador de estos grupos sociales dota a su movimiento de un elaborado fundamento intelectual.
Mildred de la Torre. El gran mérito de Aponte consistió en incorporar a la rebeldía popular la lucha por la independencia y la abolición de la esclavitud
Juan René Betancourt: “Jose Antoni Aponte, mártir y héroe negro negado y olvidado.
Angel Augier: Un precursor de la revolución de 1959. 
Dra. María del Carmen Barcia: Aquellos que lo condenaron, que criminalizaron sus acciones y trataron de convertirlo en un ser diabólico, no pudieron borrar el relato de su proceder, y paradójicamente lo transmutaron en un símbolo que trascendió a su época. Esto es lo que ocurre con los mártires y con los héroes
Fernando Martinez Heredia: Pero, finalmente, la solución más eficaz no era satanizar a Aponte y sus compañeros: era ocultarlos, borrarlos de la historia, someterlos al olvido. La dominación de clase tiene sus leyes férreas, aunque puede vestirse de seda.
Zuleica Romay Guerra: “Hay que revivirlo y hacerle caminar por las calles de esta Habana donde conspiró y creó, para evitar que el olvido se convierta en antinomia”

estos pioneros, tienen sus monumentos, aunque no los tengan de piedra ni mármol ni bronce. Esos monumentos son las revoluciones, y los revolucionarios. Fernando Martínez Heredia.
No desearía concluir estas notas, sin antes reproducir unas letras que recientemente recibí de mi dulce amiga Georgina Herrera
hay que apurarse, quedan muchas cosas olvidadas ocultas a propósito, no sé, no me gusta ser mal pensada, pero...mira, yo tengo guardado por ahí a modo de exergo, dos fragmentos de dos grandes pensadores africanos. Uno es Dui Du Die y el otro Elly Weser. Uno dice que "El verdugo mata dos veces, la segunda vez con el silencio" Esa es la muerte verdadera, el silencio que aún queda en muchas cosas y eso no ayuda ni pude justificarse. El otro párrafo dice que "De lo que se trata es de desencadenar la memoria, pues toda verdad no asumida, reaparece en forma lamentable”.
Te digo que me levanté llorando por rabia, porque me puse a repasar verdades no asumidas que historiadores más que premiados y por lo tanto saben más que yo de ello, no hablan y hacerlo sería adelantar tiempo y espacio en lo que más tarde o más temprano, tiene que suceder, aunque tú y yo no lo veamos: No la justicia como sueño y trabajo arduo, sino como realidad. Te quiero mucho. Yoya.
Duru Die: Un día tras del otro.




Fuentes:
Diccionario Pensamiento Martiano. Ramiro Valdés Galarraga. Editorial Ciencias Sociales,  2007
Juan Arnao: Páginas para la Historia Política de la Isla de Cuba. Brooklyn, 1877.
José Luciano Franco. La conspiración de Aponte. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 2006.
Eduardo Torres-Cuevas. Diario Granma en el Bicentenario de la Conspiración de Aponte. Un conspirador de ébano en tiempos de tormentas.
Armando Entralgo. Libro inédito.
Elias Entralgo. Conferencia leída en el club Atenas de La Habana el 23 de abril de 1942
Walterio Carbonell, Cómo surgió la cultura nacional, La Habana, Ediciones Bachiller, 2005
Matt D. Childs. La rebelión de Aponte de 1812 en Cuba y la lucha contra la esclavitud atlántica. Editorial Oriente, Santiago de Cuba. 2011.
Gloria García. Prólogo al libro de Matt D. Childs.
Angel Augiera: “Jose Antoni Aponte y la conspiración de 1812, Revista Bohemia 1962,  en el 150 aniversario del movimiento de Aponte.
Juan René Betancourt: “Jose Antoni Aponte, mártir y héroe negro negado y olvidado. Matt. Chailds.
Dossier Aponte inédito.
Mildred de la Torre, “Las ideas sobre la esclavitud (1790 y 1878)”, en: La esclavitud en Cuba, La Habana, Editorial Academia, 1986.










lunes, 8 de abril de 2019

Activismo científico de la Fundación Fernando Ortiz



Por: Ramón Torres
 La actividad científica de la Fundación Fernando Ortiz le ha acreditado desde hace mucho como una de las instituciones de mayor prestigio en el país por su accionar en el rescate de las tradiciones contribuyentes a la identidad nacional.
Y en ese bregar, tuvo a bien la presentación de dos ejemplares indispensables para los interesados en acercarse, desde la antropología, a las raíces que conforman la cubanía.
Esta vez el Museo Casa de África de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana sirvió como sede para divulgar el libro “Los negros esclavos”, escrito hace más de cien años por el ilustre Ortiz, pero con una total vigencia para entender el impacto de la trata negrera en Cuba, el proceso de travesía trasatlántica, las principales etnias que participaron en el mestizaje y la huella heredada de África.
La esclavitud con sus horrores, abordado en veintitrés capítulos, su historia, enfermedades, suicidios, enriquecimiento de armadores, el trabajo esclavo tanto urbano como rural, leyes, documentos, proyectos y decretos sobre la abolición del comercio clandestino, todo ello lo incluye el volumen, abarcador e instructivo.
De igual forma, otro material se puso en manos del público: la última edición de la revista “Catauro”, que la mencionada Fundación promueve, y en su edición 33-34 recorre aspectos de la comunicación cultural en el Calabar y el legado escrito entre los abakuá cubanos; el debate sobre si la santería es un fenómeno africano, cubano o afrocubano; la ética del sacerdocio de Ifá; y el estado de posesión en la Regla de Ocha o Santería, entre otros textos de interés.
Según reza en el número cero de esa publicación, “Catauro ha sido concebida fundamentalmente para el estudio de la vida cubana, sus entornos menos conocidos, el imaginario cotidiano y la cultura popular.
“El título, tomado del libro Catauro de cubanismos, constituye un homenaje al quehacer científico de Fernando Ortiz. Un catauro, envase para acarrear diversos elementos como indica su nombre aborigen, nos servirá para atesorar el acervo de nuestra cultura nacional, caribeña y latinoamericana”.
Con estas dos entregas, se beneficiará el lector, y contribuirá, sin dudas, al conocimiento de nuestro crisol cultural. Sean, entonces, bienvenidos ambos títulos.