Por: Ramón Torres

Este 5 de mayo de 2022, la Unión Internacional de
Matronas cumple su centenario desde su creación en Bélgica, por lo que se prevé
celebrar el acontecimiento no un solo día, sino a lo largo de todo el año con distintas actividades.
Una de las iniciativas fundamentales para el festejo descansa
en la invitación para que las personas aporten sus experiencias, ya sea
subiendo a las distintas redes sociales algún material informativo como un
artículo, una imagen o video alusivo a este interesante tema, o agregándole etiquetas.
Las matronas o parteras son las profesionales de la
sanidad que mejor preparadas están para atender el embarazo y el parto, y su
día fue declarado por la ONU con el objetivo de valorar y reconocer el valor de
estas en el momento de atender a las mujeres embarazadas y el posterior
nacimiento de los bebés.
En Cuba, específicamente durante la etapa colonial, la
profesión era ejercida mayoritaria por mujeres negras y mestizas. Sin embargo,
el régimen de aquella época hizo tales distinciones, que el periódico Diario de la Habana comentaba en un
artículo:
Era verdad muy doloroso el
saber que en todas partes del globo civilizado el arte de partear estaba
considerado entre las profesiones honrosas, y que solamente, en la isla de Cuba
por una inveterada costumbre, originada tal vez de la escasez de personas
blancas en las poblaciones nacientes, estuviese degradada y abandonada del todo
a las mujeres de color más miserables y desvalidas de la ciudad.[i]
De acuerdo con el investigador Pedro Deschamps, el poder
reinante se empeñaba en marcar las diferencias raciales. Por ello asegura el
mencionado autor en su trascendental ensayo Contribución
a la Historia de la gente si historia:
Días antes, el periódico
había participado a sus lectores la instalación de la Academia de Parteras en
el Hospital de Mujeres de San Francisco de Paula y exhortaba a ingresar en la
misma, que si bien no establecía limitaciones por razón de color, mantenía la
política separatista de las escuelas de instrucción primaria y fijaba
diferentes días para las alumnas blancas y las de color.[ii]
No pocos autores se han referido a la importante
presencia en la esfera de los servicios por parte de la mujer negra en la
colonia, sobre todo por su condición racial y de género, cuyas oportunidades de
empleo resultaban muy restringidas. Pero, el hecho de ser matronas las colocaba
en una posición de cierto privilegio, pues como apunta la historiadora Oilda
Hevia:
(…) las parteras, ocupadas
no solo en el acto del nacimiento de una criatura, sino también, por sus
conocimientos, en muchos otros aspectos relacionados con la vida íntima de las
mujeres. Respecto a estos (…) desempeños es válido destacar que, si bien no les
proporcionaron grandes ingresos a aquellas que los ejercieron, sí les dieron
prestigio social. Probablemente porque, a diferencia de los otros, requerían
cierto grado de instrucción”.[iii]
Hoy, la situación de las féminas ha cambiado
ostensiblemente en Cuba. De hecho, las intervenciones en el terreno de la Salud
Pública han permitido una casi desaparición del oficio referido, y la mayoría de
los recién nacidos ve la luz en centros especializados. Sin embargo, no en todo
el resto del mundo ocurre exactamente igual. Todavía hay lugares donde las
matronas dan asistencia a las mujeres que deciden dar a luz fuera de las
clínicas o recintos asistenciales.
Estas profesionales, debidamente entrenadas y capacitadas
para atender el parto desde la comodidad y la privacidad de los hogares de quienes
lo requieran merecen el respeto en cualquier latitud del planeta. Por eso, más
allá de las penurias de antaño, también la Antilla mayor se suma a la
celebración, pues aunque con nombres diferente, siguen contribuyendo al nacimiento
aún en hospitales, donde se han contribuido a disminuir cada vez más d de
mortalidad infantil entre los nacidos vivos.
[i]
“Bien público”. En Diario de la Habana,
6 de febrero de 1828
[ii]
Deschamps Chapeaux, Pedro. Contribución a la Historia de la gente sin historia.
Cimarrones, propietarios y morenos libres. Ed. Ciencias Sociales/Ed. Historia.
La Habana, 2013, p. 77.
[iii]
Hevia, Oilda. “La mujer negra en La Habana colonial (siglos XVI-XVIII)”. En Presencia negra en la cultura cubana. Ed.
Sensemayá, La Habana, 2015, p. 102.