Por : Pascale Riou

Estatua
de la mujer agodjié, de 30 metros de altura, del artista escultor chino Li
Xiangqun (1961)
Desde el 30 de julio
2022, frente al palacio presidencial de Cotonou, capital del Benín, se yergue
orgullosa una guerrera de bronce dorado, cuyo brillo se refleja en el hollywoodiano
filme The woman king, de la cineasta afroamericana Gina Prince-Bytherwood.
La película une a dos
continentes cuyas sangres se mezclaron por la fuerza de los tiempos coloniales,
y homenajea a unas excepcionales féminas africanas caídas en el olvido: las
Agodjiés o Amazonas del Benín.
Tanto el actual
presidente beninés Patrice Talón, como
el ministro de turismo, cultura y artes Jean-Michel Abimbola, subrayan que se
trata de una oda a la mujer beninesa de ayer y hoy. Pero…, hagamos un poco de
historia:
Hacia 1910, el soldado
Silberman narraba en sus recuerdos de guerra los inacabables ataques que un
cerrado grupo de mujeres lanzó contra
las tropas coloniales para impedirles la
entrada en el reino del Dahomey: el empeño, la determinación y audacia de
aquellas asombraba incluso a los más curtidos europeos, versados en el combate
cuerpo a cuerpo.
Las
Agodjiés o Amazonas del Benín, un ejército de mujeres aguerridas
Sin embargo, la
superioridad armamentista se hizo patente, por lo que estas africanas tuvieron
que ceder dolorosamente ante el empuje de los cañones y ametralladoras francesas.
El 6 de octubre 1892 quedó vencido y devastado el noble y aguerrido ejército de
las Agodjiés, un contingente femenino activo desde 1708.
Ocurrió que, tras la
muerte del rey dahomeyano Houessou Akaba, monarca de un pequeño país con acceso
al mar, donde vivía el pueblo fon, le correspondió heredar el trono su pariente
más cercano, mas en esta ocasión resultó
ser una hermana gemela: un cambio radical y sorprendente para la acostumbrada
dinastía patriarcal. Así llegó al poder Tassi Hangbé.
La muy moderna y ya
feminista soberana decidió, entonces, rodearse de muchachas reclutadas entre
las esclavas que se dedicaron a todas las tareas y oficios tradicionalmente
masculinos: lo mismo la caza, que la ganadería, alfarería e incluso la guardia
real.
Luego, los reyes que
sucedieron a Hangbé mantuvieron y reforzaron esta costumbre, hasta formar un
venerado ejército femenino que nadie podía igualar: las Agodjiés (el ejército
del rey Guesó —1818-1858— llegó a contabilizar
5000 guerreras), quienes vivían cerca del gobernante en el palacio, y cualquier
intento de seducción masculina acababa con la ejecución del intruso.
Aquellas damas
protegieron su territorio, defendieron la ruta de los esclavos de Abomey a Ouidah donde los
intercambiaban por armas y otras mercancías, atacaron tribus enemigas
para debilitarlas y lucharon en tiempos
del rey Béhanzin contra los colonizadores. Bajo el mandato de Guesó funcionaron
como espías, tanto en el campo de los enemigos africanos como en el de los invasores europeos, aprovechándose de la
ingenuidad patriarcal, ajena a la idea de que las mujeres pudieran dedicarse a
tales funciones.
Hoy en día, en Benín, donde
radicó el antiguo reino de Dahomey, existe una pequeña comunidad de “princesas”
con su “reina” elegida, cual representación honorífica de Tassi Hangbé, la única monarca que tuvo el
país. Así mismo, la palabra “agodjiés” alude a madres solteras o mujeres que
asumen actividades habitualmente reservadas a los hombres. Son pequeños pasos
de reivindicación femenina en el territorio.
El filme The woman
king pretende una revisita al pasado, pero contextualizado en el presente,
y de acuerdo con la cineasta beninesa Cornélia Glèlè, directora del casting, espera
que tal vez dentro de algunos años el gobierno de su país tenga las condiciones y los recursos para
invertir en una superproducción cinematográfica
al estilo de la norteamericana que hoy las visibiliza.

El filme The woman
king pretende una revisita al pasado, pero contextualizado en el presente
Las escenas épicas en las cuales se lucen de manera espectacular
las actrices alternan con espacios más
intimistas y personales, formando así un conjunto llamativo, impresionante y seductor; pero,
por sobre todas las cosas, el guion de Dana Steves es una historia de mujeres
emancipadas y dotadas de gigantesca solidez, desprendidas del poderío masculino
y capaces de vencer sus propios miedos.
Este himno a la fuerza y posibilidades de las
féminas también entraña la reivindicación racial y la
reapropiación histórico-cultural
africana como necesaria corrección a la
desvalorizante mirada occidental.
En The woman king, las personas africanas
son bellas y orgullosas, sus
tradiciones, creencias y costumbres son ancestrales y fuertes, sus técnicas guerreras son potentes, sus
idiomas son vivos y ricos.
Con The woman king se devuelve a la piel negra el respeto tantas veces
manchado y pisoteado.