Ayer 18 de mayo supimos de la triste desaparición física del Doctor
Esteban Morales, reconocido especialista sobre relaciones Cuba-Estados Unidos
y, en especial, por sus estudios relacionados con el tema racial. La semana
pasada Cubamafima le
solicitaba permiso para publicar un artículo suyo que apareció en el muro de
Ernesto Morales el martes 12 de octubre de 2021 y él, siempre presto, estuvo de
acuerdo. Será este nuestro adiós y homenaje a este incansable luchador.

Por Esteban Morales Domínguez
Son
varios los términos y conceptos que se utilizan cuando nos referimos a las
personas en Cuba en cuanto a su color de la piel o la mal llamada “Raza” que no
existe, pues raza tienen solo los animales.
Los
negros estadounidenses se reconocen asimismo como Afroamericans; en español Afroamericanos. Me parece correcto que
reclamen ese término en su circunstancia de vida. En los Estados Unidos, el
negro es extraordinariamente discriminado; es sin dudas, el racismo
estadounidense, la forma más brutal de racismo y los Estados Unidos, la
sociedad más racista y discriminadora del universo conocido.
Creo que
cuando se dicen “Afroamericans”, están reclamando su origen y al mismo tiempo,
por la nación a que pertenecen y que nadie debiera negarles. Porque para muchos
en los Estados Unidos, los negros no son norteamericanos y no merecen serlo. Es
el egoísmo y elitismo presentes en buena parte de esa sociedad, de los que se
autoreconocen como únicos constructores de la nación, olvidando que los negros,
también ayudaron a construirla, con sangre, sudor y lágrimas, desde la
esclavitud.
Cuando en
Cuba usamos el término Afrocubano o Afrodescendiente, parece que cometemos una
redundancia, pues en el término cubano, debiera estar todo contenido. Parece
que ser cubano ya eso nos considera originarios de África; no porque todos
hayamos venido de ese continente, sino porque esa es sustancia, que con el
tiempo, devino en parte esencial de nuestra nacionalidad.
Sin
embargo, en particular el termino Afrocubano, tiene valor para la lucha a
librar contra el racismo y la discriminación del negro, la que aún persiste.
Buscando el reconocimiento de esta parte de la población, históricamente
discriminada. Por haber sufrido de manera directa la brutalidad de la Trata y
la esclavitud, aunque nuestra nacionalidad sea el resultado de la fusión, como
dijera Don Fernando Ortiz, del ajiaco formado por los diferentes componentes
étnicos y culturales venidos de África, España, Haití, Jamaica, principalmente
y de otras Islas del Caribe. Más tarde de los chinos, que la mayoría vinieron
como esclavos también, considerados “blancos”. Esa nacionalidad aún se
encuentra en proceso de consolidación, pues todavía no todos los que deben
integrarla logran hacerlo en igualdad de condiciones.
En medio
de tales procesos, no se formaron minorías en Cuba, pues todo el que venía,
lejos de agruparse dentro de sus orígenes, se fundía paulatinamente con lo
cubano, que se venía formando. A diferencia de los Estados Unidos, donde las
minorías sí existen, complejizando sobremanera la composición etnodemográfica
de la sociedad norteamericana y siendo todas ellas objeto de la más brutal
discriminación dentro de esa sociedad.
Ello se
ve agravado, porque el proceso de formación de la nación norteamericana, ha
resultado muy complejo. Dado que el camino que la llevaría a ser una sociedad
única e integrada, no se ha logrado aún. El ritmo de su integración social,
hasta llegar a formar una nación como eran las ideas originales, ha dependido
para sus integrantes de varios factores.
Encontramos
entre los más importantes:
- Origen
y nivel económico del país de procedencia de sus integrantes.
- Forma
de arribo a los Estados Unidos.
- Grados
de relación y cercanía a los grupos sociales dominantes.
- Nivel
educacional del que arriba.
- Situación
económica a su llegada al país.
- Color de la piel de los que
llegan.
Por lo
que se ha formado una sociedad, en la que predomina una estructura de sus
componentes:
-
En la
cúspide: Blancos, anglosajones y protestantes (los llamados Wasp)
- Otros Blancos. (alemanes
y otros europeos blancos)
- Asiáticos. (japoneses, chinos,
otros asiáticos)
- Latinos, hispanos y latinoamericanos
en general.
- Negros y afrodescendientes en
general.
- En el fondo de la pirámide: los
nativos americanos.
Se ha
generado una pirámide etnodemográfica que sigue la línea del poder económico,
las clases poderosas y la cúspide del poder dentro de la sociedad, circunstancia
dentro de la cual el negro en los Estados Unidos se ve obligado a luchar para
defender su lugar y derechos. Esa pirámide, además, se ve dinamizada por el
grado de interés en la política exterior de los Estados Unidos, según el país
de donde proceden los inmigrantes.
Por lo
cual, se puede decir que, por ejemplo, los chinos han venido ascendiendo dentro
de la sociedad norteamericana, lo que es perfectamente observable
estadísticamente en cuanto al acceso a la riqueza, educación, el poder;
incluso, la diferenciación con que se comporta la administración de justicia;
el acceso a la educación, entre otros asuntos. Razones por las cuales la
sociedad estadounidense no ha logrado aún el grado de integración social que la
convertiría en una nación, como lo son las sociedades europeas, asiáticas, etc.
No se
trata, por ser una nación relativamente joven, sino por esa tendencia a la
diferenciación social que se ha profundizado con el crecimiento de la pobreza,
la concentración de la riqueza en muy pocas manos, el desempleo, las
contradicciones raciales, la discriminación política y ahora la Pandemia, que
han hecho de la sociedad norteamericana actual, la más dividida del universo
capitalista.
Regresando
a Cuba, los españoles que arribaron desde diferentes partes de la Península
tampoco eran blancos, pues 800 años de colonización árabe no dan blancos más
nunca. Incluso algunos de ellos, gallegos venidos de la nación colonizadora,
fueron esclavos también.
Ese
ajiaco, del que habla Don Fernando Ortiz, étnica y culturalmente, formó un
sedimento en el fondo del “caldero”, donde se sigue cociendo, dentro de un
proceso interminable, que nos hace una nación, siendo el grupo racial negro el
que más se disemina dentro de nuestra población, trayendo el mestizaje, aunque
muchos no lo reconozcan, junto a la tendencia dominante en muchos, a
autoreconocerse como blancos, aunque no lo sean, siendo ello parte de la
discriminación alimentada por el pensamiento de José Antonio Saco, sintetizado
en la expresión: “Blanquear, blanquear, blanquear y luego hacernos respetar”, ya
que para Saco el componente negro no tenía cabida dentro de la sociedad cubana
que emergía.
Entonces,
reconocerse como afrocubanos puede parecer una redundancia, pero no lo es, en
lo cubano están todos los componentes que hacen de nuestra nacionalidad una
nación mestiza, siempre matizada por el componente negro, venido de África,
directa o indirectamente. El término reivindica la necesidad de que se
reconozca el componente negro africano dentro de nuestra nacionalidad, lo que
aún debemos defender, por lo que esto hace valido su uso en la batalla actual
contra el racismo y la discriminación racial en Cuba.
Parece no
tener sentido tampoco, autorreconocernos como afrocubanos, por tratarse de algo
que proviene por analogía con el afroamericano, para el que sí es válido, por
lo que ya dijimos reclama; mientras que el cubano negro, al parecer, no tendría
necesidad de reclamar nada, pues ya está en posesión todo lo que pudiera, dado
que ser cubano, lleva implícito todos los componentes que le corresponden. Sin
embargo, al existir aun en Cuba la discriminación racial, el uso del término es
válido para desplegar la lucha contra el racismo y la discriminación racial,
que aún sobreviven.
Si dentro
de Cuba nos reclamamos como afrodescendientes, pareciera que nos estamos
dividiendo, separándonos, que no debiera ser. Sobre todo, porque el proceso de
colonización dividió a la nación en blancos, negros y mestizos, estableciendo,
además, una hegemonía blanca que viene de considerar al español, quien llegó
con credenciales de blanco y así se quedó; colonizador, quien estableció una
hegemonía, como resultado, no de que fuera blanco, porque realmente no lo es,
ni superior tampoco, sino por haber llegado con la cruz, la espada y los
caballos, estos últimos, inexistentes en Cuba. Fuerzas todas con las que
colonizaron a nuestra población indígena y posteriormente, establecieron el Régimen
Colonial Esclavista en la Isla.
En la
Cuba de hoy permanece la discriminación del negro y del mestizo y se continúa
expresando la hegemonía blanca. Aunque en el proceso político que vivimos,
desde 1959 se lucha contra ellas para hacer de la nación cubana lo que debe
ser, una nación mestiza e igualitaria en derechos y reconocimientos,
quitándole, finalmente, al color de la piel, como variable social, el
componente de diferenciación que aún mantiene.
En Cuba
se generó una cultura mestiza, mezcla de indio, negro y español, que se amplió
y fortaleció, con los que vinieron de las islas del Caribe, principalmente de
Haití, Jamaica y otras, que terminaron fundiéndose dentro de la nacionalidad
cubana, no alterándola, sino más bien enriqueciendo, su composición étnica,
histórica y cultural.
No es
necesario que emerjan contradicciones entre nosotros por utilizar determinados
términos que pueden parecer agresivos, aunque no lo son, por colaborar a una
lucha que, en definitiva, es de todos, contribuyendo a tener muy claro y
reconocer el proceso por el que se formó nuestra nacionalidad, lo que es de
vital importancia para autorreconocerse, defender nuestra identidad y luchar
contra todo aquello que aún la amenaza.
Por
tanto, Afrocubano y Afrodescendiente, son términos que reivindican el lugar del
negro dentro de la sociedad cubana, durante tanto tiempo desconocido. Nadie
debería estar en contra de que sean utilizados en bien de todos, sin que ello
lleve implícito ningún tipo de división social.
Todo lo
dicho hasta aquí no niega la necesidad de que nos reconozcamos como cubanos,
siempre que, en el concepto de lo cubano, se considere valido tanto en términos
teóricos como prácticos, lograr reivindicar a todos sus componentes, blancos,
negros y mestizos, en igualdad de condiciones y derechos. Lo que quiere decir,
eliminar el racismo y la discriminación racial que aún sobreviven en nuestra
sociedad. Para como dijera Nicolás Guillen, “llegar al color de lo cubano”.
20 de
septiembre del 2021.